En un emotivo acto que reunió a familiares, amigos y autoridades, se oficializó la imposición del nombre del sacerdote al camino que circunda el barrio Hipólito Yrigoyen, reconociendo su legado de solidaridad y servicio.
Un reconocimiento a la vocación y la entrega
En una noche marcada por la emoción, la ciudad de Charata rindió homenaje al Padre Daniel Alberto “Sepi” Martínez. A través de un acto oficial, se impuso su nombre a la calle que circunda el barrio Hipólito Yrigoyen, asegurando que el recuerdo del sacerdote, nacido en la localidad, permanezca vivo en el tejido urbano y en el corazón de la comunidad.
Más allá de su rol eclesiástico, «Sepi» es recordado como un vecino profundamente solidario y comprometido, alguien que supo caminar junto a la gente y ganarse el afecto sincero de quienes lo conocieron por su cercanía y humildad.
Presencia institucional y familiar
El acto contó con la participación del intendente Rubén Rach y el presidente del Concejo Deliberante, Alejandro Barcala. También estuvo presente Alberto Vasallo, expresidente del cuerpo legislativo y autor del proyecto que impulsó este reconocimiento. Junto a otros concejales y funcionarios municipales, las autoridades hicieron entrega de la ordenanza a los padres del sacerdote, Juan Carlos Martínez y Genobeba Córdoba, y a su hermano Diego.

Recuerdos que mantienen vivo su legado
La ceremonia se transformó en un espacio de memoria compartida. Excompañeros de la Pastoral Juvenil y del Club Juventud Unida, donde Daniel jugó durante su infancia, compartieron anécdotas que rescataron su lado más humano.
El acompañamiento espiritual estuvo representado por la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, lugar donde celebró su primera misa en Charata, y el padre Marcos Copa Ruiz, en representación de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. La solemnidad del encuentro fue subrayada por un minuto de silencio a cargo de la Banda Municipal y una pieza musical interpretada por el profesor Daniel Berndt en honor a su memoria.
El camino de un servidor
Nacido en Charata el 10 de enero de 1982, Daniel Alberto Martínez inició un camino de fe que lo llevó a ser ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 2015 en Puerto Iguazú. Tras desarrollar su labor pastoral en La Plata, asumió en 2020 como párroco de Nuestra Señora del Santísimo Rosario, en El Dique.
Lamentablemente, su vida fue truncada prematuramente el 2 de junio de 2021, cuando falleció a los 39 años a causa del Covid-19. Hoy, la imposición de su nombre en una calle de su ciudad natal representa el cierre de un ciclo de gratitud hacia un hombre cuya vocación y cariño dejaron una huella imborrable en su pueblo.









